| Los
molinos de viento típicos de Amsterdam
no son un invento holandés sino español.
En el siglo XIX, el gobierno impuso en los Países
Bajos a los propietarios de los molinos un tasa por el
viento consumido. Muchos refranes holandeses describen
la locura y lo absurdo utilizando como ejemplo los molinos
de viento o los molinillos infantiles. Un molinillo da
vueltas sin parar, pero nada más: como en el cerebro
de los locos o los barooachos.
El queso de rueda amarilla del Gouda
y la bola naranja de Edam ya eran productos de exportación
consolidados en el s. XVII. La elaboración de
quesos en la zona data del s. II a.c. El idioma neerlandés
en todos sus registros se ha enriquecido con metáforas
relacionadas con el queso: “No ha comido queso
de aquí” (no sabe nada de este tema); “No
permitirá que le quiten el queso de su pan”
(se asegurará de que consigue lo que es suyo)
o “Está vendiendo queso” (podría
estar minitiendo).
Los tupilanes son otro de los símbolos de Amsterdam,
planta originaria de Turquía, se cree que la
palabra “tulipán” deriva de “turbante”.
Los 6 pétalos, 6 estambres y 6 ovarios de un
tulipán forman la cifra 666. En otras palabras,
Belbecí. La influència diábolica
del tulipán, inspiró la “tulipmania”
del país en 1636 y 1637, cuando se cambianban
bulbos por fincas, dinero o miles de quilos de queso,
la manía alcanzó su punto álgido
con una espiral de bancarrotas y suicidios.
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