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muchísimos rincones de Roma que merece la pena
visitar y que, regularmente, los turistas dejan de lado.
Uno de estos es el Jardín de los Naranjos.
Estña en la zona llamada Aventino, donde hay algunas
preciosas basílicas y dos pequeños jardines.
Uno de ellos es el Jardín de los Naranjos desde
el que se puede disfrutar de uno de los más bellos
panoramas de Roma.
El barrio judío está lleno de joyas recubiertas
literalmente por las callejuelas que las esconden. Salir
del bullicio de Largo Argentina y dirigirse hacia el
centro del barrio es una liberación. Sentir el
agua de la Fuente de las Tortugas es una mano de santo
que, coo la de los mozalbetes esculpidos, anima y sostiene
al caminante. Toda la plaza Mattei es una oasis de la
Roma más genuina. En ella se dan cita palacios,
esculturas renacentistas como las de Giacomo della Porta,
las viejas casas apiñadas, los negros adoquines
y la fresca y maravillosa agua de la ciudad. Con el
viento a favor, puedes sentir el olor de almendras tostadas
y mil delicios pasteleras que realizan en la esquina
de via Reginella y Portico Ottaviani... y así,
con un dulce sabor de boca, es más fácil
ascender hacia el bullicio y la espectacularidad del
Campidoglio.
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